El gobierno de Paraguay recibirá este jueves el primer avión procedente de Estados Unidos con migrantes deportados como parte de un acuerdo bilateral que marca un nuevo capítulo en la política migratoria regional. Esta acción se inserta en el marco de un pacto conocido como “tercer país seguro”, que permite a personas que buscan asilo en Estados Unidos realizar el trámite de protección en Paraguay. La iniciativa representa un esfuerzo conjunto para manejar los flujos migratorios de manera más ordenada y ofrecer alternativas seguras para quienes huyen de situaciones adversas en sus países de origen.
El acuerdo, apoyado por el Departamento de Estado de Estados Unidos y la Comisión Nacional para Refugiados (Conare) en Paraguay, establece que inicialmente se recibirán 25 migrantes mensuales que cumplan con criterios específicos para presentar sus solicitudes de asilo dentro del territorio paraguayo. Este programa busca reducir la presión sobre el sistema migratorio estadounidense y promover mecanismos dignos y respetuosos con los derechos humanos para las personas desplazadas en la región.
En un contexto global donde la migración forzada y los desplazamientos masivos plantean desafíos complejos para las naciones receptoras, el modelo paraguayo-estadounidense es observado como una posible referencia para futuros acuerdos multilateralmente supervisados, que equilibren la seguridad fronteriza con la protección humanitaria y el respeto a las normativas internacionales sobre refugiados.
Detalles del Acuerdo de “Tercer País Seguro” y su Funcionamiento
El acuerdo firmado entre Estados Unidos y Paraguay establece que los solicitantes de asilo que se encuentren en Estados Unidos y que cumplan ciertos criterios podrán ser transferidos a Paraguay para que allí continúen con sus procedimientos de solicitud de protección internacional. Esta figura de “tercer país seguro” implica que el país receptor —en este caso, Paraguay— ofrece garantías legales y de protección a los migrantes mientras se resuelve su condición migratoria.
Carlos Vera, jefe de la Comisión Nacional para Patridas y Refugiados en Paraguay, ha informado que durante la primera etapa del programa, Paraguay recibirá cerca de 25 personas por mes bajo estos términos. Los criterios para acceder al programa incluyen pasar un proceso de evaluación que confirme la vulnerabilidad y legítima necesidad de protección, además de cumplir con requisitos administrativos y de seguridad establecidos por ambas naciones.
Este sistema brinda una opción para descongestionar los centros de detención y los procedimientos complicados en Estados Unidos, al tiempo que ofrece a los solicitantes una vía legal para tramitar su caso en un entorno que debe asegurar sus derechos fundamentales. Además, Paraguay se compromete a brindar asistencia humanitaria y acceso a servicios básicos mientras se procesa cada solicitud, siguiendo estándares internacionales en materia de refugiados y migración.
Relevancia Regional y Retos para los Derechos Humanos
La implementación de un acuerdo de tercer país seguro no está exenta de debates y retos. Por un lado, este mecanismo puede mejorar la cooperación entre países en materia migratoria y ofrecer soluciones prácticas a flujos migratorios mixtos que incluyen refugiados, migrantes económicos y personas desplazadas por conflictos.
Sin embargo, organizaciones de defensa de derechos humanos y expertos en migración han señalado la necesidad de establecer mecanismos estrictos para garantizar que los migrantes sean tratados con dignidad y que se respeten sus derechos durante y después del traslado. Entre las preocupaciones más comunes están la adecuada evaluación individualizada de los casos, la provisión de asistencia legal efectiva y el monitoreo continuo para evitar la violación de derechos o la exposición a riesgos en el país receptor.
En la región, este acuerdo se enmarca dentro de una tendencia creciente hacia soluciones compartidas para la atención de crisis migratorias, donde países como México, Costa Rica y Colombia también han explorado modelos de cooperación similares. Paraguay, con este convenio, se posiciona como un actor clave en la dinámica migratoria del Cono Sur, abriendo la puerta a nuevos esquemas de protección y gestión migratoria.
Paralelamente, la iniciativa ocurre en un contexto global en el que Irán ha presentado recientemente una propuesta para poner fin a ciertos conflictos de manera permanente y el Parlamento del Reino Unido ha aprobado una de las prohibiciones de fumar más estrictas del mundo, reflejando un ambiente internacional marcado por importantes cambios políticos, sociales y de salud pública.
Aspectos Prácticos y Logísticos
La llegada del primer avión con migrantes deportados desde Estados Unidos representa el inicio operacional del acuerdo. Se espera que el proceso de traslado considere medidas estrictas de bioseguridad, aspectos logísticos detallados para garantizar el bienestar de los trasladados y la coordinación interinstitucional entre autoridades paraguayas y estadounidenses.
Por su parte, las personas que lleguen a Paraguay tendrán acceso a servicios básicos como atención médica, educación y asesoría legal. La Comisión Nacional para Refugiados supervisará el proceso, asegurando que el sistema de protección paraguayo responda a los requerimientos internacionales y nacionales.
Este esquema también contempla campañas de sensibilización en las comunidades receptoras para fomentar la integración social y cultural de los migrantes, contribuyendo a generar un ambiente de respeto y colaboración mutua.
Recursos Adicionales
Para obtener más información sobre el sistema de refugio y asilo en Paraguay, así como los programas relacionados con migrantes y refugiados, puede consultarse el sitio oficial de la Dirección General de Migraciones de Paraguay: https://www.migraciones.gov.py/.
Asimismo, el Departamento de Estado de Estados Unidos ofrece detalles sobre sus políticas migratorias y acuerdos de tercer país seguro: https://www.state.gov/.

